Los minerales son sustancias inorgánicas, necesarias para regular y mantener la mayoría de las funciones del organismo. Debido a que se requieren en cantidades relativamente pequeñas, se clasifican como micronutrientes.Ellos pueden ser adicionalmente categorizados como macro minerales, aquellos que el organismo necesita en cantidades de 100 o más miligramos al día. Estos son elementos que están presentes en cantidades relativamente altas en los tejidos (presentes en el organismo en cantidades mayores de 5 gramos). Se consideran macro minerales al calcio, fosforo, potasio, azufre, cloro, sodio y magnesio.
Por otra parte, están aquellos requiriendo una ingesta menor denominados micro minerales o oligoelementos, los cuales el organismo los precisa en cantidades inferiores a 100 miligramos al día.
Los micro elementos u oligoelementos son: Hierro, zinc, selenio, magnesio, cobre, yodo, molibdeno, cobalto, cromo y flúor. Estos oligoelementos están presentes en el organismo en cantidades inferiores a 5 gramos.
Existen asimismo otros minerales que no se ha establecido como esenciales para el organismo, aunque hay evidencia que participan en algunas reacciones biológicas, como: Boro, silicio, estroncio níquel y vanadio.
Debido a la imposibilidad del organismo para sintetizar los minerales, estos deben ser ingeridos a través de la dieta diaria. A pesar de que existen más de veinte minerales en el organismo a los que se les atribuyen funciones específicas, o coadyuvantes de otras sustancias, lo cierto es que en España tan sólo se ha fijado una CDR (cantidad diaria recomendada) para seis de los mismos.
La nutrición mineral varía basándose en los hábitos dietéticos individuales, absorción intestinal, contenido mineral del terreno, e influencia de otras sustancias u otros minerales. Aunque una dieta puede parecer completa en relación con n mineral en particular, una pobre absorción o un exceso de un mineral antagonista puede resultar en síntomas de deficiencia marginal. De todas formas, el organismo procura siempre mantener una concentración equilibrada de minerales en la ausencia de condiciones o sustancias interfiriendo.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es la biodisponibilidad- es decir, la medida en la que el nutriente es absorbido y utilizado en el organismo. Por ejemplo, hay alimentos que contienen sustancias que son capaces de unirse a otros minerales formando complejos compuestos que el organismo no puede absorber, reduciendo significativamente su biodisponibilidad. Este es el caso del ácido fítico que se encuentra principalmente en los cereales o del ácido oxálico de las espinacas.
A diferencia de las vitaminas, que pueden ser fácilmente destruidas, los minerales son elementos inorgánicos que siempre mantienen su estructura química. Pero el calor en cambio sí que puede afectar su biodisponibilidad. Por ejemplo una carne rica en hierro, verá afectada la alta biodisponibilidad de este hierro si se somete a procesos culinarios de altas temperaturas (asar), ya que el calor llegará a destruir o modificar a dicha proteína. El hierro por su parte puede combinarse temporalmente con otros elementos formando sales, pero sigue siendo hierro. Los minerales no son destruidos o alterados por el calor, el oxígeno o los ácidos, únicamente pueden perderse por lixiviación en el agua del lavado y cocción de los alimentos (cuando esta no se consume).
Pero en cambio, si se ha demostrado que los modernos métodos de cultivo pueden alterar de manera importante su presencia. Las comparaciones del valor nutricional entre alimentos de cultivos convencional (empleando pesticidas y fertilizantes artificiales) y aquellos producidos de manera orgánica, mostraron importantes diferencias en el valor nutricional mineral. El tipo de agricultura que se basa en el empleo de fertilizantes y pesticidas químicos, y que añade poca materia orgánica al suelo, produce alimentos cada vez más pobres en minerales, así como en otros nutrientes.
Por eso aconsejo tomar en primavera y otoño un compuesto de multiminerales de amplio espectro, para contrarrestar dicha carencia.
Desde el punto de vista astroenergético, si en nuestra carta natal astrológica el planeta Marte se encuentra afligido, entonces sí que tenemos que personalizar dichos consejos. Marte rige en la carta la energía, el valor, la fuerza y la capacidad de esfuerzo del nativo, por tanto es importante ver si dicho planeta tiene alguna aflicción. Consultar a un experto en ese sentido puede resolverte para el futuro muchos problemas.