viernes, 6 de noviembre de 2009

Arrancaré esas estrellas del cielo




Arrancaré esas estrellas del cielo —afirmó— y las arrojaré a la cara de los dioses, si es necesario. Blasfemaré en todos los templos de la región. Recogeré vidas tal como un pescador recoge pescado, con la red si es necesario. Volveré a ascender a la Ciudad Celestial, aunque cada peldaño sea una hoguera o una espada desnuda y el camino esté custodiado por tigres. Un día los dioses bajarán la mirada y me verán subir llevándoles el don que más temen. Ese día se iniciará un nuevo Yuga. Pero antes —concluyó— debo meditar un tiempo.